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17-03-2015
Alertan por uso de malla adelgazante
 
Un nuevo método para bajar de peso tiene en alerta a las autoridades mexicanas.

Es ilegal y peligroso. Se trata de la “malla adelgazante lingual” y consiste en una especie de gasa rígida que se grapa o cose en la parte superior de la lengua. Cuando se mastica un alimento la malla se desplaza y entonces pellizca y tira del músculo causando un dolor insoportable. El malestar es un recuerdo y una flagelación, por lo tanto, lo único que se puede ingerir es líquido.

“No es un procedimiento científico, ni avalado, ni verificado”, asegura Álvaro Israel Pérez Vega, comisionado de Operación Sanitaria de la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios). “No sigue ningún protocolo de investigación garantizado por ninguna autoridad sanitaria del mundo. Su efectividad no está comprobada y pone en peligro la salud del paciente”, sintetiza.

—¿Cuáles son las consecuencias?

—Ningún método que te obligue a dejar de comer de un día al otro será saludable. La malla afecta al aparato digestivo, puede provocar una descompensación, anemia, marea, vómito, dolores intestinales y de cabeza, desmayos e incluso hospitalización por falta de nutrientes.

En México la obesidad afecta al 34,5% de las mujeres mayores de 20 años y al 24,3% de los hombres, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INEGI). Es en este contexto en donde procedimientos como la malla adelgazante cobra fuerza.

En un país donde se busca bajar de peso pero sin dejar de beber refresco —México es uno de los mayores consumidores de bebidas azucaradas del mundo, según un estudio elaborado por la Universidad de Harvard en 2013— perder hasta 12 kilos en un mes suena tentador.

Y más si lo que se promete es un método innovador con el cual no es necesario hacer ningún tipo de ejercicio. Pérez Vega subraya que en la página de la comisión se pueden consultar la lista de cirujanos plásticos certificados.

“No hay fórmulas mágicas para bajar de peso. La receta es el ejercicio y una dieta adecuada y para ello hay que acudir con un profesional especializado”, señala el comisionado en su oficina en la colonia Nápoles.

La malla, que tiene un precio aproximado de 5.000 pesos (320 dólares), llegó a México hace seis meses y se ha extendido a los Estados de Tijuana, Querétaro, Guadalajara, Estado de México y D. F.

“Según lo que hemos visto en páginas de Internet esta práctica inició en Colombia, pero no lo hemos podido verificar”, cuenta Pérez Vega.

Los médicos que aplican este procedimiento no cuentan con una especialidad, en teoría solo pueden realizar consultas generales. Ellos son quienes deciden por cuánto tiempo la persona debe portar la malla según la meta y necesidad física del interesado. “Son doctores sin ética profesional, que tienen como finalidad obtener ganancias económicas por la vía rápida y aprovechándose de la salud de la gente, sobre todo, de las mujeres”, subraya Pérez Vega.

De las 1.217 clínicas de cirugía estética que la Cofepris ha verificado desde marzo de 2013, 123 han sido identificadas con anomalías -un 10%- y 71 han sido suspendidas por no contar con autorizaciones sanitarias necesarias, según datos de la propia comisión.

 

 
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